
Es un trastorno que se da más en mujeres que en hombres; pues, por tradición, son las mujeres las que se ocupan generalmente de las compras diarias.
Los adictos a las compras son personas que suelen padecer una baja autoestima, sensación de soledad, y carencia de estimulación en sus vidas. Para ellos muchas veces ir de compras puede convertirse en la terapia perfecta para evadir los problemas cotidianos.
La adicción a las compras se considera una enfermedad pese a que oficialmente no está etiquetada como tal. Las diferencias fundamentales entre un comprador normal y uno compulsivo son las siguientes: el primero siente felicidad o satisfacción de haber adquirido algo que deseaba y siempre controla lo que gasta; el segundo obtiene un placer exagerado en el momento de hacer sus compras, siendo esto una satisfacción a corto plazo. Como en todo comportamiento adictivo, una vez resuelta la necesidad de comprar viene el arrepentimiento, la depresión y la ansiedad, lo que lleva a este tipo de pacientes nuevamente a las tiendas, como forma de evadir estos amargos sentimientos. Así entra en un círculo vicioso.
Una profesora de la Universidad de Granada, UGR, en España, compara la adicción a las compras con enfermedades como el alcoholismo y la drogadicción y lo asocia a la baja autoestima y el desencanto laboral.
Francisca López Torrecillas, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad granadina y experta en adicciones psicológicas, explica los comportamientos de esta patología que se traducen en adquirir productos con la excusa de regalarlos para quedárselos después, esconder las compras a los familiares o comprar comida en exceso que luego se pudre. Estos son sólo algunos de los actos no saludables que se refugian detrás de un hábito tan frecuente de estas fechas como son las compras navideñas. No obstante, puede llegar a esconderse un serio problema psicológico, cuyas consecuencias a largo plazo en la salud mental de las personas son «nefastas».
La experta explica en un comunicado de prensa de la UGR, que los efectos de esta patología son similares a los del alcoholismo, la ludopatía o la adicción a internet. «Se trata de personas que no reconocen su problema, y que lo ocultan a sus familiares.
«Los hombres que gastan grandes cantidades de dinero en estas fechas lo hacen por desencanto laboral, porque no se encuentran satisfechos con su posición económica o no se consideran lo suficientemente valorados. Esto les hace refugiarse en el alcohol, las drogas o en las compras compulsivas; ellas adquieren adornos y productos de belleza, como ropa, pintura y cosméticos, mientras que ellos se decantan por aparatos electrónicos, material deportivo y complementos para sus coches».
La experta en adicciones psicológicas afirma que la publicidad y el hecho de que las rebajas comiencen cada vez antes «no ayudan en absoluto a solucionar el problema, más aún, 'engancha' cada vez a más personas». En este punto, insta a las administraciones a ejercer un mayor control sobre este ámbito, «como ya han empezado a hacer con el tema de la anorexia».